Una merienda tanguera para homenajear a una grande. El lugar, nada más y nada menos que Mataderos y la intérprete, la prestigiosa marplatense Celeste González.
El evento será en la Casa Museo Vecchia República, en Avenida Larrazabal 1251 Mataderos, de 15 a 18 horas, y además del repertorio incluirá fileteado porteño, feria temática y documentos audiovisuales.
Durante todo este año González viene realizando giras homenajeando a esta primera cantora, heredera directa de los primitivos payadores y no es para menos Rosita Quiroga fue única en el tango porque ninguna se expresó como ella, , cantaba con la misma cadencia y el mismo dejo con el que hablaba, fue el prototipo femenino —irrepetible— de lo arrabalero.

Hablaba intercalando palabras lunfardas y vulgares, con un ritmo canyengue, tal como lo habría escuchado de los hombres de su casa, laburantes del puerto y carreros. Lo hacía ceceando y su voz no era potente pero generaba un clima intimista como si cantara para si misma. Este estilo la acompañó hasta su muerte a pesar de que ya había superado la pobreza y tenía una posición económica muy acomodada.
El periodista Jorge Göttling la llamó «La Piaf del arrabal porteño».
Apareció en el momento preciso y fue distinta a todas.
Por muchos años el poeta Celedonio Flores escribió solamente para ella, creando 24 temas, entre los cuales se destacan “Muchacho” y “Beba” (con música de Edgardo Donato), “Audacia” (Hugo La Rocca), “Carta brava” (con música de ella misma), “La musa mistonga” (Antonio Polito) y “Contundencia” (Mario Micchelini).









